FANTASIAS SEXUALES ¿ES SANO? ¿ES NORMAL?

 

 

Pamela Jiles en Programa

Vuelan las Plumas, de Radio U. de Chile

 

Feliz con las nueve mil copias que ya están circulando de su libro

Fantasías sexuales de las chilenas, la periodista Pamela Jiles se autoproclamó la primera escritora pornográfica chilena asumida, pionera en desentrañar un secreto de siete siglos en los cuales el tema se pasó oralmente de mujer a mujer, nunca registrado y totalmente ignorado por los hombres chilenos.

Fantasías sexuales de las chilenas, la periodista Pamela Jiles se autoproclamó la primera escritora pornográfica chilena asumida, pionera en desentrañar un secreto de siete siglos en los cuales el tema se pasó oralmente de mujer a mujer, nunca registrado y totalmente ignorado por los hombres chilenos.

Dice que su libro es un intento de desentrañar un secreto que tiene nada menos que siete siglos y que en el fondo es el derecho al deseo y al placer de las mujeres, algo que ha permanecido callado, subterráneo, negado o difuso, particularmente en la literatura y con mucha mayor razón en la literatura chilena.

Afirma que lo que le interesó fue hacer literatura y es por eso que le extraña que El Mercurio -a los tres días de publicado el libro- ya lo tuviera en la lista de No ficción: "Es un libro de un género raro, que empieza con el registro, con el oficio del periodismo, pero traspasa ese nivel y hay todo un trabajo con el lenguaje, hay un trabajo de creación literaria que tiene que ver con el porno, con la literatura pornográfica, porque es allí donde me intento inscribir", dice con el desparpajo que la caracteriza.

Enfatiza que no es un libro periodístico, a pesar de la documentación y de las fuentes que utiliza. Cuenta que hace doce años inició una colección de fantasías sexuales –que le contaban sus amigas o conocidas- y que se fueron acumulando y terminaron convirtiéndose en dos cajas de registros testimoniales.

Por eso, dice, hay efectivamente en el libro herramientas del oficio del Periodismo, desde el cual ingresa en la literatura, como lo han hecho la mayoría de los escritores. A pesar del éxito mediático y de los 9 mil ejemplares vendidos en dos semanas, a Pamela Jiles le interesa ser reconocida como escritora y como pionera.

EL RESCATE DE LA FANTASIA

Pamela Jiles "se fue de tesis", según dice, en la introducción de su libro, justificando de algún modo sus páginas. "Cuando en el mundo del arte tiene cabida el erotismo puro, siempre es con alguna justificación, pero es inevitable y yo también caí en eso", reconoce.

Parte de su tesis señala que el estudio científico del mundo de la fantasía erótica y pornográfica siempre se ha reducido a las patologías, como necrofilias y zoofilias, y siempre referidas al hombre "En castellano no existe registro de fantasías sexuales femeninas, salvo algunas locas, como las llamó la versión oficial, como en el siglo XVI Verónica Franco, a través de la poesía".

Pamela Jiles señala que en este aspecto el hito fundamental es Neruda, aunque no es su poeta favorito. "El descubre el cuerpo y de ahí para adelante, empezamos a tener cuerpo, pero también desde la mirada masculina".

En relación a las fantasías homosexuales, añade que hay más registros (Pedro Lemebel, por ejemplo), pero siempre desde el lado masculino de la balanza. Añade que en ese punto hay una tarea por hacer, ya que aunque la fantasía homosexual de los hombres es mayor, es pobre y de mala calidad literaria.

"Las fantasías de los hombres no son un secreto, porque ellos, por su práctica normal, comparten sus fantasías sexuales, van a topless, a prostíbulos, se masturban en grupo, generan instituciones que les permiten transmitir sus fantasías sexuales a través de todas las herramientas, incluyenda la literatura." Esto, dice, no ocurre con las mujeres, cuyas fantasías no son compartidas por otros y sólo se transmiten de forma oral, sigilosa, de mujer a mujer.

EN BUSCA DEL PORNO

Pamela Jiles dice que la seguridad ancestral que tiene en sus genes le permitió creer desde un principio que su trabajo no sería vulgar ni de mal gusto. Por eso hasta la portada -que no eligió personalmente- la llenó de satisfacción. Pero mucho más que la portada le interesa el contenido y las palabras.

"Me interné en un trabajo de búsqueda de lenguaje y este libro es un homenaje al porno duro, intento moverme por distintas etapas del prono, tratando de recuperar la voz de este género vilipendiado".

Recuerda que el escritor Jorge Edwards dijo en la presentación del libro que ella era la primera y única escritora pornográfica chilena asumida. "Salí del clóset y asumí mi condición y con mucha felicidad, por lo que él dijo".

Finalmente Pamela Jiles señaló que las denominaciones de literatura erótica y literatura pornográfica son "un pelotudo intento de diferenciación, y

todos tratan de arrimarse a la literatura erótica , por prejuicio, y no a la pornográfica, donde yo me arrimo como loca"

Para aclarar su elección dice que buscó en el diccionario la palabra pornografía, que es relatar, a través de una obra, aquello que es obsceno, lo que ofende el pudor.

"A mí me ofende terriblemente el pudor la pobreza, que bombardeen Irak; no me ofende el pudor el derecho al deseo y al placer de las mujeres, hombres, homosexuales, heterosexuales; me reporta una felicidad tremenda que exista gallá que pueda ser feliz, gratis, bajo las sábanas".

Señala que lo que hace Henry Miller, por ejemplo, es pornografía. "El escribe sobre la genitalidad, sobre el deseo y el placer y purifica su escritura de la siutiquería y yo trato de hacerle caso harto tiempo después".

Reconoce entre otros "padres" literarios a Virginia Woolf, aunque dice que "su amargura es mi antítesios, ya que con esto hay que llamar a la alegría". Le atrae también George Bataille, escritor y ensayista, quien "sitúa la reflexión respecto al porno en un hoy que está vigente; el tipo dice este mundo ya se abrió, ya nada es imposible, hoy día sería el celibato lo más calentón; hay una búsqueda de lo sagrado, a través de la genitalidad".

En el programa

 

Vuelan las Plumas

también se incluyó una entrevista con la poeta María Luz Moraga, quien lanzará el viernes su libro ¿Hacer el amor?, publicado bajo el sello de Al Margen Editores, y que reflexionó sobre las trampas que tiende el erotismo a las mujeres en la sociedad de hoy y cómo el amor del cuerpo ha reemplazado al amor del alma, como sugiere también Georges Bataille.

Se regalaron libros a los auditores por gentileza de Editorial Andrés Bello, Ediciones de la Universidad Católica Raúl Silva Henríquez y Editorial Aún creemos en los sueños.

Se invitó a los auditores a seguir participando en el Concurso

 

Cuentos de Copas

, que ya tiene cuatro ganadores hasta la fecha (meses de abril, mayo,

 Las fantasías sexuales son sanas,normales, necesarias e ineludibles:puesto que forman parte de nuestra vida afectiva.

Es más; a veces son una suerte de "válvula de escape" a pensamientos que de concretarse en los hechos, podrían ser nocivos para otra persona.Pensar no es hacer.Hay personas que "necesitan" tener fantasias con un grado de contenido que causaría temor o preocupación en otros en su entorno,pero les da seguridad y placer,en beneficio de su autoestima.

Cuando el contenido de la fantasía está desfazado de la realidad saludable;trasciende los grados que permiten una vida compartible y satisfactoria y se materializan en acciones inaceptables;estamos ante personas que no están sanas, que padrecen alteraciones de la personalidad y/o sobrellevan una patología psiquiátrica severa.Ejemplos:asesinos seriales, psicópatas perversos,violadores,agresores sexuales de niños/as.

Saludos-MC

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